El Canto de la Sibila es una de las tradiciones más arraigadas en Mallorca, un canto litúrgico medieval que ha perdurado a lo largo de los siglos, siendo una de las últimas manifestaciones de esta tradición en el mundo.
Se interpreta durante la Misa de Gallo, en la víspera de Navidad, en las iglesias de la isla de Mallorca
destacando especialmente en la Catedral de Palma (La Seu) y el Monasterio de Lluc.
El Cant de la Sibil·la, de origen medieval, es un drama litúrgico de melodía gregoriana.
Declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2010, un reconocimiento por su importancia cultural y continuidad a lo largo de los siglos.
Su canto se convirtió en una pieza central de la liturgia navideña en el sudoeste de Europa, especialmente en regiones de lo que hoy son España, Francia, Italia y Portugal.
La historia del Canto de la Sibila en Mallorca comienza probablemente tras la conquista de la isla por la Corona de Aragón en 1229.
Los primeros registros datan entre los años 1360 y 1363, escrito en la consueta de tempore1 de la Catedral de Mallorca, a partir de ahí, el canto se popularizó en las iglesias mallorquinas, donde originalmente se cantaba en latín.
A lo largo de los siglos, la tradición fue transformándose. A finales del siglo XV, en la época de los Reyes Católicos, se incorporaron versiones en catalán antiguo, y no sería hasta 1511 cuando un clérigo de la Catedral de Palma, monseñor Joan Font, transcribió el Canto de la Sibila en su versión en catalán, estableciendo las bases para la popularización definitiva en Mallorca.
Mallorca y la ciudad sarda de Alguer son los únicos lugares donde el Cant de la Sibil·la ha sobrevivido de forma ininterrumpida desde la Edad Media.
La liturgia del Canto de la Sibila alcanzó su máximo esplendor durante los siglos XVI y XVII, pero también sufrió episodios de prohibiciones e intentos de erradicación, como los dictados por el Concilio de Trento2 (1545-1563).
En Mallorca, la tradición fue interrumpida temporalmente en 1572 debido a las restricciones impuestas por el obispo Diego de Arnedo3. Sin embargo, en 1575, el obispo Joan Vich i Manrique4 permitió su restablecimiento, siempre que se mantuviera el sentido profundamente religioso del rito.
A lo largo del tiempo, el canto siguió siendo parte de las celebraciones navideñas en Mallorca, adaptándose a los cambios sociales y religiosos, pero sin perder su esencia.
El Canto de la Sibila no solo ha perdurado por su valor litúrgico, sino también por su capacidad de conectar a las comunidades con su historia y cultura.

La Sibila, figura mitológica que profetiza el fin del mundo, adaptada por el cristianismo durante la Edad Media como metáfora del Juicio Final.
A lo largo de los siglos, ha sido interpretado por jóvenes cantores, inicialmente en latín y luego en catalán, manteniendo una importante carga simbólica que evoca la esperanza cristiana de la salvación y el Juicio Final.
Hoy, el Cant de la Sibil·la no solo es un vestigio de la liturgia medieval, sino un testimonio vivo de la identidad cultural mallorquina.
Con cada interpretación, la melodía gregoriana que resuena en la Catedral de Palma recuerda al mundo la importancia de preservar nuestras tradiciones, una herencia que conecta el pasado con el presente.
A través del Canto de la Sibila, Mallorca sigue celebrando la Navidad de una manera única, que no solo evoca la segunda venida de Jesucristo para juzgar el mundo, sino también la profunda espiritualidad de una tradición que ha resistido el paso del tiempo.
- Libro de ceremonias: Un manuscrito o libro donde se anotan las festividades, los textos y las indicaciones para el oficio divino (liturgia de las horas) a lo largo del año, usado por eclesiásticos. ↩︎
- El Concilio de Trento (1545-1563) fue un concilio ecuménico crucial para la Iglesia Católica, convocado por el Papa Pablo III como respuesta a la Reforma Protestante para definir su doctrina, reformar abusos y revitalizar la fe, marcando el inicio de la Contrarreforma al reafirmar la tradición católica (fe y obras, siete sacramentos, autoridad papal, Vulgata Latina) mientras condenaba las ideas protestantes (sola fide, sola scriptura) y establecía medidas disciplinarias como la creación de seminarios para el clero, definiendo el catolicismo moderno. ↩︎
- Diego de Arnedo fue un obispo español del siglo XVI, notable por su labor como obispo de Mallorca y por ser un reformador tridentino, impulsando las reformas de la Iglesia tras el Concilio de Trento, como se evidencia en su visita pastoral a la iglesia de Santa Margalida en 1572, donde instó a una gran reconstrucción. Es recordado por su dedicación a la renovación eclesiástica en su diócesis y por promover la aplicación de las nuevas directrices conciliares en el contexto balear. ↩︎
- Joan Vich i Manrique fue embajador de España ante la Santa Sede, obispo de Mallorca de 1573 a 1604 y arzobispo de Tarragona desde 1604 hasta su muerte. El obispado de Mallorca le fue otorgado por petición de Felipe II. Su hermano, Luis Vich y Manrique de Lara, fue virrey de Mallorca entre 1583 y 1594. ↩︎






