La Pardela balear (Puffinus mauretanicus) es una especie en grave peligro de extinción, endémica de las islas Baleares. Llamada “Baldritja” en Mallorca y Menorca, y “Virot” en las Pitiusas. En 2003 se estimaba que había menos de 2.000 parejas.

 

Características

Pertenecen al grupo de los procelariformes. Se trata de aves marinas capaces de filtrar el agua marina excretando el exceso de sal por la nariz. Solamente se acercan a la costa para dormir y criar. La Baldritja balear o Virot petit es otra especie de ave endémica de las Baleares, sólo cría en nuestras islas, siendo la población de las Pitiüses la más importante del mundo. Aunque sea endémica de las Baleares, realiza migraciones llegando a Francia o Portugal. Tras el periodo de cría, abandonan las islas para emigrar al golfo de Vizcaya, donde pasan el verano. Las Pardelas son unas aves de buen tamaño, de 90 centímetros de ala a ala y 30 de pico a cola, pesan unos 500 g. Con un pico ganchudo y una silueta que realiza un vuelo rasante sobre el mar. Es capaz de viajar centenares de kilómetros para ir a pescar.

Cómo pescan

Las Pardelas entran en el mar y despliegan sus alas, volando bajo el agua como lo hacen en el cielo. Pueden llegar a penetrar 40 metros en el interior del mar en busca de peces con los que alimentarse. Por la noche regresan en bandadas a los nidos emitiendo gritos característicos. Estos gritos pueden ser incluso uno de los orígenes de las leyendas en torno a los cantos de las sirenas y están desde hace años en un peligro de extinción real e inminente. Se calcula que se pueden extingir en unos 40 años.


Sus depredadores

Los gatos asilvestrados dañan el Virot o Baldritja y otras muchas especies de aves, llegan incluso a los acantilados donde cría la Pardela balear. En Formentera y en algún punto de la costa norte de Mallorca se ha demostrado la gran incidencia de este predador. Para la conservación de la avifauna es imprescindible eliminar los gatos asilvestrados.

Nacimiento de pardelas en 2011

Han nacido pardelas por primera vez en diez años en sa Dragonera.
El hecho es un resultado favorable del proceso de desratización de la isla, iniciado a principios de este año, hacía diez años que no se detectaban crias en esta colonia. De momento la desratización de sa Dragonera da resultados favorables, aunque técnicamente se considera que no se puede certificar un éxito definitivo hasta pasados dos años. La autoridad de gestión del Parque Natural de sa Dragonera, ha aprobado un plan de bioseguridad para mantener el control de ratas, evitar una futura infestación y, si fuera necesario, dar respuesta a cualquier incidente que pueda producirse.

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