vinosferrer.com Bodegas José L. Ferrer Mallorca


El mallorquín Joan Llaneras, medalla de oro de ciclismo en pista en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y Sydney 2000, es un experto conocedor de los mejores rincones de Mallorca para montar en bicicleta. ‘Porrerenc’, de 39 años, cuando era pequeño nunca pensó que su afición por la ‘dos ruedas’ fuera algo más que un juego.

 

 

Pero antes de que pudiera darse cuenta estaba ya entrenando en los circuitos más duros de Europa y subiendo al podio de los elegidos. Después de la última olimpiada se retiró y ahora es el director deportivo del velódromo Palma-Arena, uno de los mejores del mundo en su género.

 

Llaneras es uno de los tres deportistas españoles que más metales ha logrado en toda la historia de esta competición, junto a la tenista Arantxa Sánchez Vicario y el piragüista David Cal. De trato sencillo y afable, asegura que las medallas de oro las guarda en un armario y no las mira nunca. Para adaptarse a su nuevo trabajo administrativo le han ayudado virtudes propias del deporte, como la disciplina y el espíritu de sacrificio. En su nueva ocupación, ha asumido el reto de traer a la isla a las grandes figuras del ciclismo mundial.

 

Hasta ahora ha vivido a caballo entre Girona y Porreres, pero este verano su mujer y sus dos hijos –un niño de 10 años y una niña de 7– se trasladarán definitivamente con él a Porreres.

Llaneras opina que la isla es un lugar ideal para la práctica de cicloturismo. “Lo bueno de Mallorca es que hay muchas rutas distintas y no tienes que repetir siempre la misma”, afirma. Cuando sale a montar en bicicleta con la familia recorre los alrededores de Porreres. Cuando sale solo, uno de sus trayectos preferidos es la Serra de Tramuntana. Propone una excursión “que ningún turista debería perderse”: Palma-Andratx, Valldemossa-Sóller, que él realiza en tres o cuatro horas.

 

Su trayectoria profesional está plagada de reconocimientos dentro y fuera de Baleares. El último, la Medalla de Oro de la Comunidad Autónoma, en marzo 2009. La gente le conoce y le aprecia. Y le ocurre con frecuencia que le abordan en la calle para pedirle autógrafos, a lo que él accede de buen grado.