vinosferrer.com Bodegas José L. Ferrer Mallorca


S’Estaca es una preciosa y diminuta aldea de pescadores situada en la costa Tramuntana de Mallorca, entre Valldemossa y Deià.

sestaca un paraiso miniatura mallorca

 

Se accede a ella por un camino de tierra con vistas verdaderamente espectaculares, situado tras la possessió de S’Estaca, construcción fácilmente reconocible por su color blanco y los adornos que rematan la azotea, regalo del Archiduque Luis Salvador a Catalina Homar.

Para llegar a S’Estaca partiendo desde Valldemossa, tomamos la carretera Ma10 en dirección a Banyalbufar.

A pocos metros, tras el desvío que dirige a Deià, seguimos el camino a la Marina de Valldemossa (Ma1131). Es una carretera muy estrecha con curvas cerradas. A mitad de la bajada (aproximadamente cuatro kilómetros desde el cruce de Banyalbufar), encontramos el camino de S’Estaca, reconocible por una barrera de madera que hay junto a él. No podemos aparcar en este punto, deberemos hacerlo en algún hueco de la carretera, pero el acceso a pie, como es tradición en Mallorca, sí está permitido. La excursión hasta el pueblo de S’Estaca resulta fácil, discurre por un camino de tierra y dura poco más de una hora.

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Llegando al mar contemplamos una maravillosa postal de casitas arracimadas colgando de la montaña. Apenas veinte privilegiadas construcciones de piedra y teja, que antiguamente eran moradas de bravos pescadores y hoy son encantadoras casas de veraneo.

Los marineros vivían en S’Estaca o la Marina de Valldemossa

durante la semana y el fin de semana volvían al pueblo. La mayor parte de las capturas que realizaban se vendían en Palma, adonde llegaban en carro y diligencia.

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En la orilla encontramos unos embarcaderos, situados tras una imponente roca piramidal que los protege de los embates del mar. Podemos nadar entrando a las aguas increíblemente cristalinas desde ahí o desde las rocas situadas a la izquierda del embarcadero.

S’Estaca es un lugar ideal para disfrutar de bellísimas puestas de sol, pero debemos llevar merienda y bebidas porque no encontraremos allí un chiringuito con paellas.

Los excursionistas más avezados pueden seguir la excursión y llegar hasta Sa Foradada. El camino es llano y sin obstáculos complicados, pero mucho más largo.